Millones sobre la mesa

Este post fue realizado por nuestro amigo David May para el blog Marketcon. Dentro hay una crónica sobre una tarde normal en un restaurante, el hambre agudizó los sentidos del autor y resultó en este post. Esperamos lo disfruten.

Eran exactamente las 3 de la tarde en punto, un tráfico hasta el copete en las principales avenidas de la ciudad, tenía tanta hambre que hubiera sido capaz de comerme a mi compañera en el taxi cual vil caníbal… (Muy bonita la futura doctora por cierto :D).

Gracias al maravilloso clima de esta región, pude comprobar lo que la ciencia dice: el cuerpo del ser humano está compuesto en su mayoría por agua, misma que brotaba de mi ser como si fuera un grifo abierto…

Buscando un lugar adecuado para saciar mi necesidad, por fin llegué a mi destino: un cálido lugar lleno de mesas, cómodos asientos, Bee Gees como música de fondo, colores por todas partes y un rico olor a comida que invitaba a cualquiera a ocupar un lugar en el restaurante. Simplemente el lugar perfecto para pensar y estar tranquilo por un momento.

marketing restaurantes

Miré la mesa, una botella con agua, panecillos, una salsa roja y una fotografía de un delicioso postre. Esa fue la inspiración de esta obra maestra. Y me acordé de lo que nos puede hacer millonarios pero que casi nadie utiliza, me acordé de nuestra amiga la Mercadotecnia.

Quince minutos, media hora, una hora… a cada minuto que pasaba, decenas de personas ingresaban al recinto “mata hambre”, elegían sus mesas y primero procuraban quitarse la sed, tomaban la botella y bebían de su vital contenido, hasta robaban las botellas de otras mesas con tanta desesperación, era evidente que querían apagar el fuego interno que produce la deshidratación.

Todo mundo degustaba sus platillos: medallones, pasta, pollo en rajas (mi platillo :)), bisteces, puré de papa, agua de Jamaica, naranjada, limonada… estos y muchos preparados más desfilaban frente a mis ojos como si un carnaval de sabores se tratara.

Todos terminábamos de alimentarnos con el plato fuerte, unos más tarde que otros, pero terminábamos. ¿Qué sigue después? Alcancé a escuchar a un niño que le preguntaba a su mamá, como si lo que había comido no hubiera sido suficiente, observé con discreción… él rogaba por el postre, ese que estaba fotografiado, lo incitaba a probarlo, naranja con queso, su sabor. Casi nadie se resiste a tal tentación y algunos lo piden, además de una taza de café para “bajar” el rico panecillo.

Todos felices piden la cuenta, doscientos, trescientos y hasta quinientos pesos o más vale la felicidad de haber saciado una necesitad básica.

La mercadotecnia mis amigos, es maravillosa y mágica, quien tiene cinco pesos en un momento al rato ya no cuenta con ellos, pero esos cinco pesos hacen que otra persona tenga millones, así es esto, se trata de crear una experiencia inolvidable, llega al corazón del cliente y verás el resultado que habrás de obtener.

Este es el mundo de hoy, la venta nunca se acabará, seguirá conservándose generaciones tras generaciones y gracias a Dios seguirá dando de comer a muchos en el mundo… por cierto, mi cuenta fue de cien pesos :D.

Gracias por leer el post de nuestro invitado David May , nos gustaría leer tu opinión del tema.  Te invitamos a seguirlo para platicar con él.

Reiteramos la invitación para quien quiera colaborar con el blog y compartir una experiencia. 

Pueden seguirnos por Twitter como @Marketcon para estar en contacto. ¡Saludos!.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s