No controles tu forma de pensar porque es total que a todo mundo gusta

Nunca, jamás de los jamáses, censures una idea.

Eso es muy común en cualquier persona de cualquier profesión, no solo los que estamos en publicidad. Es “normal” no contar una idea por miedos y preocupaciones internas que todos tenemos. Básicamente lo que nos hace hacer eso es la pena:

  • Pena que sepan que pensamos de esa manera.
  • Pena que se enteren que queremos hacer eso.
  • Pena que se den cuenta que hemos invertido tiempo pensado aquello.
  • Y más penas.

Si algo he aprendido en mis pocos años en la publicidad es que es mejor que un cliente te censure una idea a que tú no la presentes por las penas de arriba. Prefiero que el cliente se dé cuenta que mis ideas no son para él, a que piense que no sirvo para esto.

Ahora, como ejemplo, enumeraré algunos avances o inventos que tal vez no hubieran aparecido si el creador o creadores se hubieran censurado:

El mole:

Mole poblano

Mole poblano

¿Se han dado cuenta de cuántos ingredientes lleva un buen mole? ¿No? Bueno, un chingo. Ahora es muy normal para nosotros ir a comprarlos al mercado para después mezclarlos, cocinarlos y después tragarnos unas enchiladas o un molito con su pieza de pollo o pavo. UFF.

Me imagino los primeros intentos del mole, o el accidente que provocó la receta. Tuvo que haber sido un caos, digo, ¿quién se atrevió a juntar 5 tipos de chiles, almendras, pasas, cilantro, azúcar, chocolate, ajo ¡AJO! y otras cosas más? Alguien que no censuró su idea. Esos son los buenos.

Hitler:

Hitler

Hitler

¿El señor censuró sus ideas? Ni tantito. Ahí está la historia para corroborarlo. Hitler tuvo a bien comunicar su ideología de manera que la población popular se le uniera y pudiera ir por sus sueños. Como quinceañera.

El expresidente sabía lo importante que son los medios y los uso como herramientas de comunicación y persuasión para ganar adeptos para sus ideas. ¿Sabían que hay una versión Nazi del Titanic? Miren ——> 

¿Qué hubiera pasado si Hitler no hubiese estado seguro de lo que sentía por los judíos? ¿Será que esa matanza estuviera en la historia? Tal vez no, pero pasó y aunque cueste aceptarlo, pasó porque no censuró sus ideas. Esos son los buenos.

Molotov:

Molotov

Molotov

Conocemos a Molotov y de lo que son capaces. Conocemos sus canciones y las cantamos cada que suenan. ¿Qué creen? El éxito que tienen es resultado de ideas libres, sin censurar.

Ellos han contado las dificultades que tuvieron cuando lanzaron “¿Dónde jugarán las niñas?”, el problema con las estaciones de radio y los espacios que se cerraban. Demos gracias que tuvieron los huevos más grandes que las críticas y ahora son lo que conocemos: una banda bien establecida en muchas partes del mundo. Gorditos y feitos, pero sin miedo.

De los tres ejemplos que acabas de leer la única relación que tienen es la cero autocensura de ideas; la terquedad o la simple visión les ayudó a realizar muchas y grandes cosas. Decidí no usar a Jobs como ejemplo porque existe otros casos igual de buenos, pero lo que no puedo evitar poner es el copy del mítico spot “Crazy ones”:

Crazy Ones

Jobs

“Esto es para los locos. Los inadaptados, los rebeldes, los problemáticos, los alborotadores. Las clavijas redondas en agujeros cuadrados. Ellos no tienen apego a las reglas y a los que no tienen respeto por el “status quo”. Puedes citarlos, discrepar de ellos, ensalzarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos… Porque ellos cambian las cosas, empujan hacia adelante la raza humana y, aunque algunos puedan verlos como locos, nosotros vemos genios. Porque las personas que están lo bastante locas como para creer que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen”.

Uff.

Repito, no callemos ni dejemos de pensar en eso que “tal vez no valga la pena”, porque si algo vale la pena, es a lo que le dedicamos tiempo. No importa si tu idea es ganar el torneo mundial de League of Legends, si es ver todos los videos que existen en Youtube o si quieres vivir toda tu vida de emprendimientos, lo que importa es que es tuya, además, tu idea no tiene la culpa de estar motivando a un penoso. No la guardes en el pantalón. Porque si de algo estoy seguro es que de lo que escapamos con excusas, es lo que no vale la pena.

Gracias por leer y si te gustó el post, compártelo con quienes censuren sus ideas. O al revés.

Síganme en estas redes para platicar por allá:

@Marketcon

@_jimmytoledo

Adiós.

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